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lunes, 6 de abril de 2015

Capitulo 6. YunHee (Parte 1) - Rainy day

El mundo a veces daba muchas vueltas. Te subía hasta lo más alto y después te descendía como una enorme brusquedad como si uno estuviera en una Montaña Rusa. YunHee en esos instantes acomodada junto a JungMin en el coche del chico, se encontraba en la parte más alta de la cuesta más pronunciada. No era, de todas formas, consciente de ella. El motor del coche se detuvo entonces y YunHee se giró para mirar hacia el exterior. Tras la cortina de agua se podía ver la casa familiar de los Jung.

— Bueno, es mi parada.

sábado, 27 de diciembre de 2014

Capítulo 5- Persiguiendo un sueño (parte 6)

Antes de todo queremos daros las gracias a todos por habernos leído durante todo este tiempo. Hemos disfrutado escribiendo tanto como esperamos que hayáis disfrutado vosotras leyendo. Aquí tenéis el último capitulo....



domingo, 4 de mayo de 2014

Capitulo 5- Persiguiendo un sueño (parte 4)

Que el Dream Team apareciera en el escenario era lo que Ji Ae menos se esperaba en aquel momento, pero cuando se quitaron las máscaras y pudo ver a cada uno de los seis... el vaso que tenía en la mano se deslizó hasta el suelo.  Y es que...joder,,,estaban guapísimos...Vestidos completamente de negro, con trajes elegantes y brillantes, que sin embargo no brillaban más que ellos en el escenario.


domingo, 9 de febrero de 2014

Capitulo 5- Persiguiendo los sueños (parte 1)



A Ji Ae le encantaba viajar a Busan porque era algo muy semejante a ir a otro mundo. Era una ciudad mucho menos cosmopolita que Seúl pero, por eso mismo, también mucho más tranquila. Allí no había aeropuerto internacional ni acudía tanta gente como a la capital acudiendo a la llamada de lo que se había denominado la “ola hallyu”, pero sin embargo tenía hermosas playas y una tranquilidad que la chica extrañaba de vez en cuando.


sábado, 4 de enero de 2014

Especial Navidad 2013

Bueno. Llevamos unos días un poquito paradas por aquí, pero era solo para poderos traer este especial de navidad que, esperemos, disfrutéis mucho. Es un pdf que tenéis que descargar de esta dirección:

Podéis ver la letra y la canción que aparece en el capítulo AQUI




domingo, 8 de diciembre de 2013

Capitulo 4- "hogar" dulce "hogar" (parte 1)

Todo el mundo sentía la tensión del momento en el salón de actos. Ji Ae estaba nerviosa y helada... no solo porque la habían tirado a la piscina y a pesar de tener una toalla para secarse lo máximo posible y la chaqueta de Yonghwa por encima, sino porque era lo que le pasaba siempre después de hacer ejercicio,sobre todo de correr.

El chico era el único que sabía de la situación fuera de aquel lugar, había sido de los últimos eliminados y,después de sentarse junto a Ji, no había tardado nada en contarle sobre el paradero de su amiga y como había terminado la situación. Después de eso, Ji se había conformado en utilizarlo como almohada apoyando la cabeza en su hombro mientras esperaba.

Yunho fue el primero que entró, con un gesto ligeramente contrariado en el rostro, el pelo despeinado y la ropa de igual forma. El encuentro con su hermana había sido duro. Había notado su enfado y cómo lo había canalizado en él. Ya hablaría con ella porque la utilización de la llave le había tomado por completo fuera de juego y era algo que no se esperaba para nada.

La siguiente en entrar fue YunHee, la trenza medio deshecha y la pegatina del nombre de YunHo en la mano. El disfraz estaba ligeramente ladeado y tenía las mejillas todavía ruborizadas por el esfuerzo. Se detuvo por un momento en la entrada y rápidamente buscó a Ji Ae. Intentó evitar por todos los medios encontrarse con la mirada de Yoochun o de Jung Min.

—¡Ji! —exclamó en cuanto la localizó y bajó corriendo las escaleras en dirección a su mejor amiga.

-¡Bien!- Dijo su amiga poniéndose en pie y dando un susto mortal a su pobre almohada provisional.

La sala en ese momento se dividió en dos partes: por una, estaban los que no se creían que esa chica hubiera ganado el juego, y por otra...el grupo de música, los frikis y... algún que otro miembro del grupo de baile que disfrutaba de que su exigente líder hubiera sido derrotado por una vez, es decir, Junsu y Donghae.

JiAe salió corriendo hacia ella para abrazarla sin pensar que estaba empapada, sin pensar tampoco en que Lee Min Ho y el resto del Dream Team no estaba muy lejos.

-Y...¿Sabes que? ¡Yo eliminé a Lee Min Ho!.

—¡Lo has hecho bien! —dijo YunHee abrazando a Ji Ae, estando a punto de saltar con ella para después apartarse ligeramente mirándola. —¿Qué te ha pasado? ¡Estás calada hasta los huesos!

Se apartó ligeramente para poder mirar a la pelirroja y frunció el ceño. Después desvió solo apenas un segundo la mirada para fijarla en Yonghwa y asentir brevemente, antes de volver con su amiga.

—Siento muchísisimo haberte dejado sola.

-Ya... no pasa nada, pero verás cuando te cuente que me ha pasado- contestó ella mientras aprovechaba, ahora que estaba lejos de todos, a sacar la nota que Jae la había dejado en el bolsillo.

Era algo muy sencillo, pocas palabras para invitar a las dos a dormir en su casa aquella noche dejando claro que solo estarían acompañadas por el y por Leeteuk. Ji Ae le tendió la nota a su amiga para que le diera su opinión, desde luego no pensaba ir allí sola.

YunHee tomó la nota con curiosidad y arqueó las cejas al leerlo. Se mordisqueó brevemente el labio inferior y volvió entonces la mirada hacia donde se encontraba YunHo con los brazos cruzados hablando con Eunhyuk. La postura de su hermano hablaba de un cabreo monumental. Por otro lado, al mirar hacia donde se encontraba Yoochun le vio observándola directamente, el ceño fruncido y cara de pocos amigos.

La decisión estaba clara.

—Vamos a casa de Jae. —dijo directamente mirando a Ji Ae. —Será divertido cambiar un poco de aires, ¿no crees?

Ji Ae se dió perfecta cuenta de la mirada de su amiga hacia su hermano, y viceversa, pero como sabía que no era ni el momento ni el lugar para hablarlo,simplemente no preguntó nada.

Rápidamente sacó su teléfono, que le habían devuelto al ser eliminada, y le dejó un kakaotalk a Jae para aceptar su invitación (todo lo que hiciera falta para no acercarse al grupo) y pidiéndole que, al menos, no se fueran todos juntos para evitar los rumores que pudieran surgir. La respuesta de él fué rápida diciendo que las esperaba fuera en unos 20 minutos.

Quien tenía un cabreo bastante grande era también Kook, que fue el encargado de dar por finiquitada aquella noche y dejar claro que al día siguiente no había clase y que todos tenían que descansar.

De forma lenta los alumnos comenzaron a salir de la sala. Había sido una noche larga y agotadora. Y YunHee solo quería descansar. Fueron recogiendo sus cosas, aquellos que habían llevado las mochilas para cambiarse de ropa. Las dos amigas se acercaron para recoger una de ellas su espada y el abrigo que rápidamente se puso como si no la hubiera visto ya todo el instituto, y Ji Ae recogió también lo suyo.

—Por fin se ha terminado… creo que mañana voy a tener agujetas por todo el cuerpo y más de un moratón.

Ji Ae por su parte se despidió de Yonghwa y del resto de chicos con los que había estado en la cárcel diciendo solo un “me voy a casa” antes de comenzar a caminar con su amiga hacia el exterior.

Fuera, en una zona bastante apartada, estaba esperando un descapotable completamente blanco con las luces encendidas. Leeteuk estaba sentado en el asiento del conductor,pero el que estaba fuera, de brazos cruzados y apoyado sobre el capó, era Hyun Joong...y a Jae no se le veía por ningún lado. Ji Ae se encontró con ganas de salir corriendo, pero bastante había tenido aquella noche.

El rubio se acercó a las dos, sonriéndolas. Miró primero a YunHee.

-Felicidades, lo has hecho bien -y después a la otra- Jaejoong me ha pedido que os acompañe a casa con Leeteuk, el ha tenido que ir a hacer unas compras, pero volverá en nada...así que...



Como era su costumbre posó una mano en Ji Ae y la empujó delicadamente hacia el coche, haciéndola sentar en uno de los asientos traseros y sentándose él al lado, dejando el de delante para la ganadora de la noche.

YunHee se sentía un tanto incómoda con la situación, seguramente porque de las dos era la que menos tratos había tenido con el Dream Team. Sin embargo, al menos eran Hyun Joong y Leeteuk. El primero era políticamente correcto, al menos con ella, por lo que inclinó la cabeza en forma de agradecimiento y finalmente se subió al coche cerrando.

—Poneros el cinturón de seguridad. —dijo Leeteuk, aunque miró directamente a YunHee. —Nos vamos ya.

Y por su parte, Leeteuk parecía un ángel. Siempre había sido así. En el momento en el que sonreía y aparecía ese hoyuelo era como si todo se iluminara. Se movió ligeramente para acomodarse en el asiento, tras ponerse el cinturón de seguridad, y pronto el coche se puso en funcionamiento.

Ji Ae estaba tan agotada que solo se le ocurrió recostar la cabeza contra el lateral del coche opuesto a donde se encontraba el rubio, siquiera la importaba si le estaba empapando el coche al angelito o no,solo quería dormir.

-¿Os vais a quedar los dos esta noche? -Preguntó ella queriendo saber realmente si tendría que soportar a su compañero de asiento o no.

-No,yo me iré a casa, nunca me han gustado las fiestas de pijamas- contestó como quien no quería la cosa.

-Tsk- dejó escapar ella antes de dejar escapar un profundo bostezo.

La casa de Jaejoong en realidad estaba bastante lejos, tan alejada del centro de Seul que se podía ver toda la ciudad, porque encima estaba aposentada sobre una colina. Para llegar a ella Leteeuk se vió obligado a tomar alguna que otra carretera secundaria, y hay que decir que no parecía muy seguro conduciendo, y menos contento con tener que tomar ese camino en concreto.

—¿Nos falta mucho? —preguntó YunHee que estando como estaba en el asiento del copiloto podía ver con claridad todos y cada uno de los “peligros” que habían ido sorteando.

—No estamos demasiado lejos.

El Leeteuk conductor era muy diferente al Leeteuk compañero de instituto: para empezar echaba en falta la sonrisa. En ese momento la chica comprendió por qué era lo que era. Había un aura un tanto fría a su alrededor. Respiró hondo ligeramente mientras que comenzaban a subir por una carretera que le hizo pensar qué sucedería si un coche les venía de frente.



Ji Ae había terminado durmiéndose, con la calefacción puesta y el olor de la colonia de los chicos. Una de las curvas la había empujado directamente hasta caerse sobre Hyun Joong, quien extrañamente no se había quejado de nada sino que le había colocado la cabeza delicadamente sobre su hombro.

Al fin llegaron a la casa. Leeteuk, que tenía las llaves, accionó el botón correspondiente para que se abriera la verja de entrada. La casa era de construcción nueva y estilo moderno, con grandes cristaleras que se abrían en casi todas las zonas de la misma. Tenía tres pisos, y en una de las terrazas se abría una gran piscina.

Al parar el coche, Hyun Joong se quitó su cinturón de seguridad, salió, y dió la vuelta hasta abrir la puerta de Ji Ae y hacer lo propio con el de la chiquilla levantándola después en sus brazos para llevarla al interior de la casa. Al menos Ji Ae pesaba lo mismo que una pluma.

En cuanto el coche se detuvo, Leeteuk volvió a ser el de siempre. Sin embargo YunHee estaba más interesada en lo que estaba sucediendo con su amiga y Hyun Joong. Observó cómo se la llevaba y después miró a Leeteuk.

—Me caes mejor cuando no conduces.

—¿Tanto se me nota que no me gusta nada?

—Un poquito, te sienta mucho mejor la sonrisa que ese aura fría. —comentó la chica mientras arrastraba los pies en dirección de la puerta con Leeteuk a su lado que rió divertido.

—No eres la primera persona que me dice que me trasformo.

YunHee separó un poco dos dedos a forma de contestación al tiempo que llegaban hasta la puerta de entrada.

Si Ji Ae se había quedado dormida, se despertó cuando Jaejoong prorrumpió un: ¡SORPRESA! que pudo escucharse desde el exterior de la casa. La chica, que casi se había caído de los brazos del rubio, miró sorprendida todo lo que había alrededor del chico.

A las bolsas de comida y bebida (que eran unas cuantas) se habían sumado unas cuantas bolsas que incluian ropa y peluches... que por cierto, parecían recien compradas y ella no sabía muy bien de dónde las había sacado.

YunHee y Leeteuk entraron justo por detrás. La morena se quedó paralizada cuando vio todas esas bolsas, llenas de cosas. Parpadeó varias veces y se preguntó si estaban en Navidad. Es más, en su casa ni siquiera en Navidad había tal cantidad de bolsas a su alrededor.

-He pensado que necesitariais ropa para dormir, sobre todo si vais a venir más veces...y zapatillas... y también os he traído peluches...ahora os enseñaré cuál es vuestra habitación.

Jaejoong estaba realmente agradecido con las chicas por estar allí, y es que siempre había querido tener un hermano o una hermana.,..lo había intentado con los miembros del Dream Team y le habían mandado a freir espárragos. Sin embargo con JiAe si se sentía así, y a YunHee le tocaba aguantarle por extensión, aunque sería lo mismo una vez la conociera más.

-¿Nuestra habitación? -Preguntó Ji Ae realmente sorprendida mientras Hyun Joong y Leeteuk dejaban caer miradas cómplices entre ellos y se aguantaban la risa.

YunHee no se lo podía creer, era como estar en otro mundo completamente diferente. Sonrió brevemente por un momento porque estaba claro que JaeJoong lo estaba haciendo con buena intención.

—Podríamos arreglado de cualquier manera, pero muchas gracias. —dijo por fin mirando al chico e inclinando ligeramente la cabeza.

—Vamos. —susurró Leeteuk, al ver que la morena se había quedado en la entrada y no avanzaba.

Apoyó con suavidad las manos en sus hombros y la empujó hacia delante haciendo que YunHee terminara por adentrarse en la habitación. La chica terminó de moverse acercándose hasta donde se encontraban los demás.

La habitación que Jae había preparado para ellos era de matrimonio, pero las chicas ya estaban más que acostumbradas a dormir juntas. Era una habitación realmente grandes, con vistas al exterior y una zona de lectura con un diván. En un lado estaba la chimenea, encendida gracias a los dioses.

Jaejoong dejó todas las bolsas encima de la cama.

-Espero que estéis cómodas, yo os espero abajo, os dejo que os cambieis.

Y sin decir más se fue. A Ji no le apetecía nada aparecer en pijama delante de Hyun Joong,pero por otra parte tampoco podía quedarse con esas ropas empapadas. Cuando abrió las bolsas se dió cuenta de que el chico tenía tan buen gusto para la ropa de chicas como para la propia y los pijamas parecían casi ropa de calle, mucho más cómoda, eso si.

YunHee estaba mirando a su alrededor. Esa habitación era tan grande que estaba convencida de que más de una casa entera entraría en su interior. Parpadeó por un momento sorprendida y después se acercó hasta donde se encontraba Ji Ae trasteando con las bolsas.

—¿Por qué no te das una ducha para entrar en calor? —preguntó entonces mientras la miraba sentándose en la cama y cogía una de las bolsas para curiosear en su interior. —¿Por qué ha comprado tantas cosas? Madre mía…

-El es así...con el vestido del baile fue lo mismo...-contestó ella encogiéndose de hombros- al menos no lo hace con mala intención y tampoco para conseguir nada a cambio...se le nota buena gente. Y si...creo que será mejor que me dé una ducha, cuando te cuente... entenderás por qué estoy tan estresada.

domingo, 10 de noviembre de 2013

Capitulo 3- Juegos Nocturnos- Parte 6

—Moon Geun Young… eliminada.

Yoochun se mantuvo apoyado contra la pared, apretando el puño sin poder evitarlo cuando YunHee le dijo que no era de su incumbencia. Respiró hondo intentando contenerse y después miró hacia la puerta de nuevo, impulsando ligeramente con su cuerpo provocando que la puerta se moviera un poco. Estaba por completo acorralada, no podía salir por ninguna parte y en cierta manera eso le provocaba a Yoochun una sensación de victoria.



—No tienes a ningún sitio al que ir. —dijo bajando la voz mientras se apoyaba en la puerta con gesto tranquilo. —Y yo tengo muchísima paciencia.

—¿Qué me quieres decir con eso? —preguntó YunHee que se arrepentía de haberse metido en aquel lugar. Ella sola había caído en una trampa. Miraba a su alrededor intentando encontrar un sitio por el que escapar, pero la puerta era la única manera y el chico estaba al otro lado.

—Si me respondes a lo que te pregunte con la verdad… podríamos hacer un trato. — el chico hizo una pausa mientras que sonreía lentamente.

—¿Qué trato?

—Te daría un par de minutos de ventaja, ¿qué te parece?

La chica dudó. Solo un segundo. El suficiente como para que frunciera el ceño y apretara uno de sus puños.

—¿Por qué sientes tanta curiosidad?

—¿Dónde está Ji Ae? —preguntó entonces Yoochun cambiando de tema por completo.

—Está en un lugar a salvo. —respondió la chica mientras se lamía lentamente los labios.

—A salvo… entonces, ¿te ha dejado a solas?

—… En realidad me he ido yo.

Yoochun apretó la mandíbula.

—¿Para ir con ese tipo de antes? —volvió a preguntar el chico entonces.

—¿Y si fuera así? ¿a tí qué te importa? —la chica comenzaba a cabrearse… una vez más esa noche. —Tú estabas de lo más entretenido. Parece ser que el juego te ha dado una buena excusa.

—¿Entonces no lo niegas? —dijo Yoochun alzando un poco más la voz. —Y pensar que hace nada te “quejabas” porque ningún chico se fijaba en tí… Debería habérmelo imaginado después de ese día que volvistéis todo alterados tras ir a comprar el helado de plátano para los chicos.

—¡Eso fue porque se había puesto a llover y tuvimos que correr! —prácticamente gritó YunHee. — ¡Yo no pongo como excusa un juego para irme a ligotear por ahí!

—¿Ligotear por ahí? —replicó furioso Yoochun.

—¡Eso es lo que he dicho! —bufó la chica que estaba intentando controlarse para no abrir la puerta y enfrentarse cara a cara a él. —Yo estaba de cacería, es normal ir de dos en dos en esos momentos para intentar cazar.

—¿Y acaso no es normal estar escondido con una compañera de equipo que te ha pedido por favor que le ayudes?

—Sí, precisamente favores…

—¿Quién demonios crees que soy?

—¿Realmente te tengo que contestar a eso? —contestó YunHee furiosa, hasta el punto que no estaba pensando en realidad lo que estaba diciendo.

Yoochun frunció el ceño y apretó los puños. Entonces ni siquiera lo pensó. Todo el mundo pensaba que no tenía agilidad, que era un inútil, que por pasarse los días medio dormido y las noches componiendo o de fiesta el tema de los deportes lo tenía olvidado. Y en cierta manera esa iba a ser su baza. Aprovechó que ambos estuvieron callados para dar un golpe en la puerta que hizo que YunHee se estremeciera por completo. No hubiera imaginado que ese chico tranquilo pudiera reaccionar así.

Y tampoco se imaginó que tras unos segundos notara una sombra que prácticamente le caía encima. Un momento después tenía a un Yoochun completamente furioso en el interior del baño. No le dio tiempo a reaccionar. Y de repente un lugar que parecía espacioso cuando estaba ella sola, se convirtió en algo pequeño y asfixiante. En un acto reflejo apoyó la espalda contra la puerta del baño haciendo presión.

Era el instinto de supervivencia que parecía que ambos hermanos Jung tenían. Un instinto que no les permitía estar completamente con las barreras defensivas bajadas. Se estremeció. Y no supo muy bien por qué. El corazón golpeaba con fuerza contra su pecho y estaba convencida que él era capaz de escucharlo.

—Dímelo a la cara. —susurró Yoochun, dando un par de pasos hasta que prácticamente la tenía acorralada. —Dime a la cara lo que acabas de insinuar.

Y no sabía muy bien por qué demonios estaba tan cabreado cuando había escuchado mil veces insinuaciones diferentes y a la vez muy parecidas a esa. Es más, él mismo había fomentado en cierta manera esos rumores porque le resultaba mucho más fácil lidiar con ello y porque no dejaba de ser verdad. Le gustaban las mujeres, se lo pasaba bien con ellas y ninguna había terminado decepcionada.

—Lo sabes perfectamente. —YunHee no sabía muy bien de dónde estaba saliendo esa forma de hablar cuando por regla general se quedaba callada, muda cuando se encontraba en su presencia. —Todo el mundo conoce tu fama.

—Y claro, tú que no me conoces te lo crees. —sonrió de medio lado con esa ironía que no dejaba de aparecer aquella noche. —¿No eres capaz de pensar por tí misma?

—¡Qué quieres que piense! — exclamó la chica. —Desapareces, y apareces con dos chicas, en cuanto estás con gente es como si no reconocieras a tus… amigos ¡y hoy sales de las gradas completamente a oscuras con otra!

Yoochun estaba completamente furioso. Solo quería hacerla callar. Solo quería que no siguiera diciendo eso que en el fondo le estaba jodiendo más de lo que hubiera imaginado. Solo esperaba que ese rostro menudo que le miraba con furia volviera a ser el de YunHee, la mejor amiga de su hermana, y no la de una mujer que le estaba retando con esos labios ligeramente entreabiertos.

Yoochun no sabía por qué le molestaba. No sabía nada. Solo quería que terminara. Y sin previo aviso, en un movimiento que seguramente les cogió a ambos por sorpresa, la sujetó por la nuca y la despegó de la puerta al tiempo que él se echaba hacia delante. El beso no fue suave, ni delicado, ni estaba cargado de dulzura. Fue un beso que buscaba callar al otro. Un beso lleno de frustración y de rabia. Un beso que se convirtió en una batalla: él buscando abrir los labios de ella, ella buscando separarse porque jamás hubiera imaginado que aquello ocurriera de esa manera. No cuando estaba tan furiosa que solo quería pegarlo. Destrozarlo.

Y Yoochun tampoco sabía qué estaba haciendo. Su cuerpo se movió hacia delante haciendo que sus largas piernas presionaran contra las de la chica dejándola inmovilizada y sus dedos de pianista la sujetaban con firmeza para evitar que se echara hacia atrás.

Todo su cuerpo le gritaba que quería más.

Entonces la chica hizo lo único que podía hacer: mordió, con desesperación. Y el gemido que se escapó de los labios de Yoochun, aquel que comenzó como un gemido de placer, terminó convirtiéndose en uno de dolor. Al final la soltó con gesto sorprendido notando un dolor en el labio inferior allí dónde YunHee le había mordido.

Y lo que era peor, cuando vio su mano, se quedó ligeramente desubicado al encontrarse con con que la pegatina con su nombre se encontraba en ella.

Le había parecido escuchar el cambio de tiempo pero en realidad estaba demasiado ocupado deleitándose con el sabor de los labios de la chica como para pensar en cualquier otra cosa. YunHee se sintió solo por un momento culpable por haberle hecho aquello, pero antes de poder decir nada, Yoochun volvió a hablar.

—Definitivamente… jamás pensé que serías este tipo de chicas. —la dureza de las palabras y de la insinuación que había detrás de ellas provocó un nuevo movimiento en YunHee.

—Park Yoochun… — comenzó a decir y finalmente su mano, cerrada en un puño, se estrelló contra su mejilla. —Eres un auténtico gilipollas.

Tras esto, abrió las puertas con fuerza para salir del cubículo de los baños, seguida a los pocos segundos por Yoochun. Una vez que salieron de los baños se escuchó alto y claro la descalificación del chico. Y también les desveló algo: en los baños no había cámaras.

YunHee ni siquiera se preocupó en mirarlo. Estaba demasiado cansada, demasiado furiosa, demasiado enfadada. Lo que había insinuado, lo que había hecho, lo que había dicho Yoochun le estaban dando ganas de echarse a llorar y ella no era de esas personas. Siempre había conseguido controlar sus emociones. Siempre había sido una chica fuerte y las chicas fuertes no lloraban.

Salió del edificio sin mirar atrás. Y Yoochun se fue en dirección a la cárcel sin siquiera echarle un último vistazo. Era una tormenta cargada de rayos y truenos que indicaba a todos los que se cruzaban con él que era mucho mejor mantenerse alejados.

YunHee no se lo pensó, se dirigió hacia la zona de los terrenos intentando alejarse lo más posible de los pasillos de la escuela y del lugar donde había pasado todo. Tenía un sabor acre en la boca que identificaba con la sangre de Yoochun. Y por otro lado unas ganas tremendas de echarse a llorar.

Se perdió rápidamente en la oscuridad de los terrenos. Alejándose de todos. Le dolía como miles de agujas lo que acababa de escuchar. Y más lo que él había hecho. No sabía muy bien por qué. Quizá porque era producto de la rabia. Porque ella lo había querido e incluso soñado, pero no de esa manera. Porque se había convencido mil veces de que Yoochun jamás haría aquello, que ni siquiera se daba cuenta de que existía.

Y sin embargo…

Maldita noche que estaba confundiéndola y haciéndola sentirse fatal. El juego que había comenzado a parecerle de lo más divertido, se había convertido en un dolor de cabeza. Se apoyó contra la pared exterior del edificio principal, en un rincón donde no solía ir nadie y sabía que estaría a solas. Allí donde las luces no llegaban y podía fundirse prácticamente con la oscuridad.

Se deslizó entonces por la pared hasta que terminó sentada en el suelo. Los brazos rodeando sus rodillas y el rostro oculto en ellas. Solo necesitaba un momento, un segundo para recuperarse. Respiró hondo, agradeciendo el frescor que había en la noche y la oscuridad que la rodeaba. Hasta que sintió el sabor salitre en sus labios que se mezcló con el de la sangre que cada vez se estaba atenuando más.

—Mierda. —susurró, llevándose el dorso de la mano a las mejillas para retirárselas con furia.

No quería aquello, no podía permitirse aquello. Si Yoochun era un idiota, el problema lo tenía él, no ella. Quizá de esa manera pudiera volver a sus cabales y verle como le tenía que ver: el hermano de Ji Ae, nada más. Estaba claro que ni siquiera podía considerarlo como un amigo. Los amigos no se comportaban como ellos lo habían hecho.

Los amigos no se decían esas palabras hirientes, ni discutían de esa manera, ni arremetían el uno contra el otro. Los amigos no buscaban hacerse daño… ni se besaban, ni se golpeaban, ni se mordían ni…

Se sentía como una idiota por pensar algo así. Respiró hondo de nuevo y cuando se iba a incorporar se quedó completamente quieta en el sitio. Le había parecido escuchar unas campanillas. Y no solo eso, las campanillas se estaban acercando en su dirección. El problema era que no estaba segura de por dónde llegarían. Por un momento quiso fundirse con la pared y las sombras.

Hasta que cayó en el detalle que ella estaba en el grupo de los que cazaban. Se incorporó entonces como un resorte. Quizá si se ponía en movimiento podría olvidarse de lo que había pasado. Sí. El deporte siempre había sido una buena terapia. Otra de las tantas cosas que Yunho le había enseñado.

Quizá pudiera ayudar a su compañero si venía en esa dirección. Escuchaba las campanillas moviéndose con rapidez como si estuvieran corriendo y cada vez más cerca. Respiró hondo por un momento, empezando a caminar en dirección hacia el sonido. Sus pasos, cada vez más rápidos, la llevaron  al camino que se dirigía a la casa del Dream Team.

Su mente comenzó a funcionar con rapidez, pensando hacia dónde se estarían moviendo y cómo podría hacer para realizar una pinza que les ayudara a cazar a quien fuera que estuvieran persiguiendo. Quizá con suerte era YunHo y al menos podría descargar un poco de frustracción por esa parte.

Se lamió los labios y con rapidez se dirigió hacia un recodo desde donde podría ver las personas que venían. Se agazapó entonces, a un lado del camino que estaba en el último de los giros del camino que llevaban hasta la casa del Dream Team.

No había mucha claridad en aquella zona, pero sí la suficiente como para ver quién era el que se acercaba con rapidez. Una figura vestida de negro seguida de otra que vestía de blanco. Leeteuk siguiendo a otra persona rápidamente que pasaron como una estela por su lado sin llegar a darse cuenta de quién se trataba.



Cuando se incorporó para ir a seguirlos, se escuchó con total claridad el cambio de tiempo. Eso significaba que se convertían de nuevo en los cazados. YunHee se tensó mientras miraba a su alrededor. Se agachó para quitarse las campanillas, cambiarse la pegatina y rezar para que quien fuera que hubiera pasado antes no se hubiera dado cuenta de que estaba allí escondida.

—Leeteuk… eliminado.

YunHee se llevó las manos a la boca y es que estaba completamente sorprendida. Entonces vio a Leeteuk aparecer por el camino. Llevaba el pelo revuelto, lo mismo que la ropa. Por un momento la chica pensó si todos se verían así después de los encuentros para quitarse sus nombres de la ropa. Ni siquiera se dio cuenta de que estaba allí escondida y caminó con lentitud.

La chica se quedó pensativa durante unos segundos, necesitaba salir de allí. Quizá si pasara la persona que había cazado a Leeteuk… pero no había movimiento cerca, ni siquiera escuchaba las campanillas. Nada. Era como si la figura vestida de oscuro hubiera sido solo un producto de su imaginación.

Entonces, cuando decidió empezar a moverse para alejarse de allí, cuando ya Leeteuk ni siquiera se veía por el camino, escuchó el sonido de las campanillas y durante unos segundos se quedó completamente quieta, como si se tratara de una estatua.