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domingo, 27 de octubre de 2013

Capitulo 3- Juegos Nocturnos- Parte 4

Dejó que Yunho se agazapara detrás de los arbustos antes de comenzar a moverse con la agilidad de un felino hacia allí, procurando llegar desde la parte de atrás. Sabía que cogerle por sorpresa era la única oportunidad que podría tener para conseguir eliminarlo. Había claras diferencias entre ellos. La primera de ellas era el tamaño. Comparada con él YunHee era prácticamente una muñeca. Eso implicaba que también tenía mucha más fuerza y lo sabía de primera mano: no sería ni la primera ni la última vez que había terminado con algún moratón por jugar con él.

Llevaban años haciéndolo.

Eso también le daba algunas ventajas y era sobre todo que si le iba a pillar por sorpresa. Los movimientos de YunHee eran delicados y silenciosos. Respiró hondo por un momento y justo cuando estaba a punto de lanzarse contra su espalda YunHo se giró. Ambos hermanos se quedaron mirándose a los ojos durante unos segundos.

—Ya tardabas. —comentó el chico mirándola mientras se incorporaba lentamente. —¿Y vienes tu sola?

—Por supuesto, no necesito a nadie para cazarte.

YunHo la miró, sonrió de medio lado y salió disparado entonces. La chica le siguió entonces, en una persecución que  les llevó a recorrer buena parte de las instalaciones, pasando por la pista de baloncesto en el camino. Sin darse cuenta de que allí había otra figura agazapada entre las sombras.

Se dirigían directamente hacia los terrenos que llevaban hacia la casa del Dream Team, ligeramente alejada. Sin embargo, cuando estaba a punto de lanzarse en una carrera más rápida para conseguir alcanzarle, un brazo tiró de ella para apartarla del camino provocando que estuviera a punto de caer y soltara una maldición que hizo que Yunho se girara para mirarla.

Lo último que vio antes de que medio la arrastraran fue una sonrisa de su hermano que se esfumó en las sombras. Al girarse para ver quién demonios había sido el inutil que la había agarrado se dio cuenta de que se trataba de alguien con el que ya se había encontrado aquella noche.

—¿Pero qué demonios haces? — explotó mirándole con el ceño fruncido.

—¿Y tú? ¿qué haces siguiéndole? ¿y si se gira y te atrapa? —preguntó el chico al tiempo que se movía inquieto haciendo que un cascabel que llevaba sonara de forma rítmica.

—Nos tocaba atacar a nosotros. —susurró furiosa y frunció los labios. —¿Y qué demonios haces todavía disfrazado?

—¿Acaso no me queda bien?

—Yesung… eliminado. Moon Geun Yeong… eliminada.

Se había escuchado con claridad por todo el terreno, se ve que utilizaban lo mismo que en las fiestas cuando se ponía música. YunHee respiró hondo. Por un lado estaba aliviada: eran dos menos del equipo contrario, pero por otro lado se sentía un poco mal por Yesung. Se preguntaba quién los había eliminado. Se revolvió ligeramente y después miró hacia Heechul que sonreía delante de ella.

—¿Y así piensas cazar o esconderte? ¡Si vas haciendo ruido! ¡Y además se ve a leguas que eres tú!

—Te lo estás tomando demasiado en serio cuando esto es un juego. —replicó Heechul mientras la miraba con una media sonrisa en los labios. —¿Qué vamos a hacer ahora?

—¿Cómo que qué vamos a hacer? Yo voy a ir a cazar, tú no sé lo que harás.

Y con las mismas, YunHee se puso de nuevo en movimiento. Heechul sonrió de medio lado antes de moverse para ponerse a su lado con unos movimientos rápidos y la detuvo sujetándola por el hombro, inclinándose hacia delante hasta que tenía el rostro muy cerca del suyo.

—¿Estás enfadada porque te gané en el duelo?

—No, no lo estoy.

—Pero estás de morros. —rió divertido y la miró a los ojos directamente. —No hubieras podido cazar a tu hermano aunque no hubiera intervenido.

YunHee apretó los puños con fuerza mientras miraba a Heechul y se apartó deshaciéndose de la sujeción de su hombro. En un movimiento fluido se detuvo delante del chico que le miraba de forma insolente mientras ladeaba el rostro y arqueaba de nuevo las cejas. Le quedaba demasiado bien el papel de Jack Sparrow, incluso era capaz de imitar sus movimientos y sus gestos.

—¿Y tú cómo demonios lo sabes? —preguntó completamente indignada. —¡Si no me hubieras detenido seguramente ahora tendríamos una amenaza menos para nuestro grupo!

—¿Y eso es lo que realmente te importa? ¿O hay otra cosa? —preguntó mientras le miraba con una media sonrisa.

—¿A qué te refieres?

—Yo creo que es más bien un problema de egos enfrentados… —de nuevo se inclinó hacia delante, hasta que sus narices estuvieron a punto de rozarse. —Y nos habéis metido a los demás en esta guerra de hermanos.

—¡Tú no sabes nada!

—¿De verdad?

YunHee se apartó de nuevo de él, volviendo a sentir la furia que había sentido al inicio de la noche. Pasó a su lado prácticamente chocando su hombro con el suyo y anduvo unos pasos hasta que se dio cuenta de que el chico la estaba siguiendo. Decidió que lo mejor era ignorarlo o se pondría de peor humor. Se mordió con fuerza el labio inferior mientras escuchaba sus palabras. ¿Era verdad que era una especie de lucha de egos entre ellos dos? Si tenía que ser sincera lo cierto es que era algo parecido.

Se detuvo para mirar a su alrededor. En principio no parecía que hubiera nadie, pero tenía que controlar el tema del tiempo. El susto que se habían dado con MinHo no quería volver a repetirlo cuando hubiera un cambio de tiempo. Y la verdad es que tenía el corazón a mil por hora. Además sabía que YunHo podría volver a aparecer en cualquier momento. Se dirigió entonces hacia la zona de las cancha de los diferentes deportes.

Con suerte en algunas de las gradas podría encontrar a alguien. Heechul seguía caminando a su lado con tranquilidad, mientras sonreía de medio lado. Verla de esa manera, furiosa, era algo que le encantaba. Además que era demasiado fácil enfadarla. Era como si pudiera encontrar todos los resortes para que pasara eso.

Las gradas estaban vacías. Al menos a simple vista. Entrecerró los ojos ligeramente mientras se acercaba hacia ellas con Heechul en sus talones. El movimiento tintileante de la ropa del pirata provocaba que tuviera que apretar con fuerza los puños. No le gustaba para nada la sensación de que la siguiera.

—¿Vas a seguir mucho tiempo así? —le susurró sin siquiera girarse. Le había parecido ver algo que se ocultaba en la zona de debajo de las gradas.

—Hasta que me aburra. —replicó Heechul en voz alta.

—Shhhhhhh

YunHee se llevó un dedo a los labios para hacerle callar y después sigilosa como un gato se acercó hasta la zona de las gradas. El corazón le latía con rapidez y la sensación de que había alguien ahí escondido se incrementó. Se lamió los labios que tenía resecos y cuando estaba a punto de asomarse una figura estuvo a punto de pasar por su lado.

Fue un acto reflejo por completo el que le hizo estirar la mano para sujetar el brazo, que agarró tela, aunque la fuerza de la persona que no había reconocido por el momento la movió unos cuantos metros mientras intentaba afianzar los talones en el suelo.

—¡Heechul! —gritó y cuando alzó la mirada se encontró con una mirada que hubiera reconocido en cualquier lugar: Yoochun.

Ambos se quedaron mirándose durante unos segundos y el chico aprovechó ese momento para soltarse. Fue entonces cuando una segunda figura, femenina en este caso, salió de las gradas provocando que YunHee sintiera una presión en el pecho que no terminaba de comprender. En esta ocasión fue Heechul el que salió corriendo —o algo parecido, porque YunHee estaba convencida de que lo que él hacía no era correr, sino deslizarse en una imitación perfecta del pirata del que estaba disfrazado — y unos segundos más tarde la tenía sujeta.

YunHee no lo pensó, salió corriendo para ayudar a su compañero. No quería pensar la razón por la que Yoochun y esa chica estaban juntos, escondidos en un lugar completamente a oscuras. Cuando estaba a punto de sujetar la pegatina con el nombre, tras reconocer de quién se trataba y soltar un bufido, notó unos brazos que la sujetaban por la cintura y la alzaban como si no pesara absolutamente nada.

—Ah ah, nada de eso. —susurró la voz de Yoochun en su oído, esa voz profunda que la provocó un escalofrío de arriba abajo.

—¡Suéltamente! —exclamó revolviéndose intentando soltarse de la presa.

Durante unos minutos fue una lucha entre los cuatro. Al final YunHee no se lo pensó demasiado cuando le soltó un pisotón que hizo que Yoochun soltara una exclamación y aflojara la presa. Momento que ella utilizó para deshacerse de él e ir a ayudar a Heechul, sujetando a Han Eun Jung.

El sonido de la pegatina despegándose se escuchó con toda la claridad del mundo cuando una de las manos de Heechul sujetó y tiró con fuerza.

—Han Eun Jung… eliminada.

—¡Jo! ¡No es justo! ¡Sois dos contra una! — dijo la chica apretando los labios e inflando los mofletes.

—No dice nada en las reglas. —Dijo YunHee mientras se giraba buscando su siguiente presa.

Yoochun no estaba demasiado lejos, pero entonces pasó lo que no se esperaba y por lo que había estado temiendo: el aviso de cambio de tiempo.

Se miraron entre sí. La mirada de Yoochun era intensa, peligrosa… oscura. Y no le gustó ni un pelo. Se agacharon para hacer el cambio: quitarse las campanillas unos, ponerse las campanillas el otro. El cambio de las pegatinas que indicaba quién era el cazador y quién los cazados.

En el momento en el que hubo el aviso del cambio de tiempo, Yoochun se lanzó directo hacia el chico que acompañaba a YunHee. Por alguna razón que no terminaba de entender le había molestado que fuera con él. Y más después de la escenita del salón. ¿Por qué tenía que ser él? En un arranque de velocidad y fuerza, unido a su capacidad para las artes marciales — aunque cualquiera lo diría considerando que se pasaba gran parte del tiempo medio dormido— Yoochun le quitó la peganita en un movimiento rápido y certero.

—Heechul… eliminado.

YunHee apenas había tenido tiempo de ver la escena, antes de que Yoochun se girara hacia ella. Y saliera corriendo directo hacia ella. La chica no se lo pensó y subió con rapidez por las gradas para atravesarlas en dirección contraria. Necesitaba un lugar donde esconderse o mantenerse a buen recaudo hasta el siguiente cambio de tiempo. El corazón le latía a mil por hora porque no esperaba que la perseguiría de esa manera.

Bajó un par de gradas prácticamente saltando y unos segundos después sintió las pisadas de Yoochun detrás de ella. Intentó controlar la respiración como le había enseñado su hermano, para no quedarse sin aliento antes de poder conseguir un lugar donde esconderse. ¿Pero dónde podía ir? ¿Dónde podría darle esquinazo?



Sin pensarlo demasiado se dirigió hacia el edificio principal. Sabía que podría encontrarse de frente con alguien del equipo de Yoochun pero si conseguía llegar a ciertos lugares… quizá pudiera mantenerse hasta el siguiente cambio de turno. Se deslizó por entre los caminos del jardín y suspiró brevemente, durante un segundo, al ver el edificio justo delante de ella. Sin embargo Yoochun no pensaba ponérselo tan fácil.

Sintió un tirón del brazo que la giró por completo y quedaron cara a cara. YunHee buscó soltarse, pero en ese primer momento no lo consiguió.

—Te cacé. —susurró mirándola.

—Suéltame antes de que te haga daño.

Yoochun sonrió de medio lado. Por alguna razón que prefería no pensar sentía que estaba enfadado o molesto, no lo tenía demasiado claro. Apretó con un poco más de fuerza la muñeca de la chica sin pensar que podría hacerla daño. Y YunHee ni siquiera se inmutó. Estaba pensando la forma de soltarse del agarre.

—No soy tan fácil de derrotar como piensas, YunHee-ah… —comentó Yoochun tirando de ella hacia él.

Entonces la chica supo por qué demonios era tan peligroso. Y por qué tenía la fama de casanova que tenía. Era por ese tono de voz que había bajado y que provocaba escalofríos. Por esa mirada intensa por la que parecía que solo existía ella. Por la fuerza y la calidez que desprendía en esos momentos. Por sus labios. Por la forma en la que había pronunciado ese apelativo cariñoso.

Durante unos segundos YunHee bajó todas las defensas. Simplemente se quedó en blanco. Su mirada solo podía quedarse anclada en la de Yoochun. Y gracias a eso fue cuando vio un ligero cambio en la expresión del chico. Fue apenas unos instantes, pero los suficientes como para darse cuenta de lo que intentaba hacer cuando estiró la mano para sujetar el nombre que estaba en su espalda.

La chica se revolvió, consiguiendo zafarse del agarre y movió la muñeca para intentar salir de la situación. Fueron unos segundos antes de conseguir soltarse del todo y salir corriendo de nuevo, con Yoochun detrás, hacia el interior del edificio.

Entró como un auténtico vendaval en los pasillos, dirigiéndose directamente hacia el único lugar que se le ocurría para poder sobrevivir hasta el próximo cambio de turno: los baños de chicas. Mentalmente iba rezando para no cruzarse con nadie por el camino, para que no apareciera Yunho o cualquiera de los miembros del otro equipo.

Cuando entró en los baños femeninos, entró con rapidez en uno de los compartimentos individuales y apoyó la espalda contra la puerta. Yoochun no se quedaría quieto y lo sabía. Pudo sentir la presión contra la puerta.

—¡Abre! —exclamó Yoochun.

—¿Tú crees que soy tonta?

Tuvo que anclar bien los pies antes de conseguir girarse para, apoyando todo su peso en la puerta,conseguir poner el pestillo.

—¿Qué demonios hacías con ese tío? —escuchó la voz de Yoochun mientras intentaba abrir la puerta de nuevo. —Y a solas.

—No creo que te importe.

lunes, 30 de septiembre de 2013

Capítulo 2: La noche de la fiesta (Parte 5)

Heechul estaba disfrutando como si fuera un niño pequeño. Hacía mucho tiempo que no sentía esa descarga de energía. Mientras bajaba por las escaleras, en lo que él había denominado como una “entrada perfecta”, mantenía la mirada fija en la chica que se movía con una agilidad y rapidez felina. Él que pensaba que sería alguien que no tendría ni idea de cómo se sujetaba una espada, estaba demostrando todo lo contrario: le estaba dando muchísimo más juego del que pensaba. Y eso era algo que agradecía.


Uno, dos, tres escalones. Un salto hacia la derecha que le dejó en el pequeño intervalo antes de seguir bajando. La chica no tardó en hacer un ataque lateral que frenó con la espada y se preguntó si sería buena idea invitarla a una de las clases de esgrima a las que iba. Su instructor se iba a sentir sorprendido. No tenía una técnica precisa, ni depurada, pero lo compensaba con el ímpetu que estaba demostrando.


Sonrió cuando finalmente llegaron al pie de las escaleras y YunHee esquivó con una finta perfecta la estocada que dio en un intento de acabar con ese duelo que estaba llevando más del tiempo del que hubiera imaginado.


Como siempre YunHee salvaba la situación de Ji Ae, en esta ocasión incluso sin haberse dado cuenta, pero desde el momento en que entró a aquella enorme sala “espada en ristre” las miradas que estaban fijas en ella pasaron a su amiga.


Pero Ji Ae no se sorprendió en absoluto, estaba más que acostumbrada a ese comportamiento de su amiga. Lo que no podía dejar de preguntarse  es si ella se había dado cuenta de donde estaba. Sin embargo la escena era realmente entretenida, era una de esas que pasarían a los anales del instituto.


El que parecía estar muy interesada en ella, por cierto, era Jung Min, que había apartado la mirada de la copa de vino que tenía en la mano posándola directamente en la chica... ¿De dónde demonios había salido una chiquilla así?


-¿No se supone que a vosotras os gustaba pasar desapercibidas en el instituto? -Preguntó Leeteuk a Ji Ae, que no pudo más que sonrojarse ante aquello. Si... aquel día las dos se estaban cubriendo de gloria.


Yunho, que por su parte se encontraba en un grupo cercano a la mesa de los refrescos con el grupo de baile, estuvo a punto de llevarse las manos a la cabeza cuando se dio cuenta de quien estaba haciendo aquel escándalo era su hermana menor. Frunció el ceño de esa forma que indicaba que estaba mitad preocupado, mitad conmocionado por la situación.


—No se ha dado cuenta… —susurró para sí.


Heechul hizo que la chiquilla recorriera la parte central de la sala en un baile que difería mucho de los que se habían visto esa noche. Eran movimientos rápidos y precisos, mientras se acercaban a la mesa de los refrescos. El ejercicio siempre le había dado sed. Y de paso era hora de acabar con aquel espectáculo.


—Querida, muchísimas gracias por el baile, pero creo que es hora de que finalicemos nuestra breve relación. —sonrió de oreja a oreja.


Y todos en la sala pudieron darse cuenta de cuándo YunHee se dio cuenta de dónde se encontraba: Se quedó en pleno movimiento, con la espada ligeramente en alto, el rostro blanco como el papel, y recorriendo el lugar como si no fuera capaz de procesar la información.


—Mierda… —susurró deseando desaparecer en las profundidades de la tierra.


—Y hasta aquí, damas y caballeros, el espectáculo de hoy. —Heechul realizó una burlona reverencia. —Espero que lo hayáis disfrutado. —sonrió mirando a YunHee como si no hubiera roto nunca un plato. —¿Un refresco?


La sala, de hecho, se había quedado completamente en silencio, no solo porque la gente había dejado de hablar para observar la escena, sino porque, cuando Yesung vio aquello, se quedó sin voz... y el resto pararon los instrumentos como siguiéndole.


-Si me disculpáis... -murmuró Ji Ae, que como no había tenido suficiente con su propia vergüenza, volvió a saltar al foso de las bestias para rescatar a su amiga- Yuni-ssi.... ¿Por qué no vienes a tomar algo con nosotros,eh?


Y claro, tenía que portarse bien porque después de todo la había dejado tirada de mala manera, y de haber estado donde debía seguramente todo aquello no hubiera ocurrido. Así que la tomó del brazo y con cuidado tiró de ella para alejarla de allí en dirección hacia el grupo del Dream Team y los frikis, todos juntos en amor y compañía.


El problema es que se giraron demasiado rápido y sin ver por dónde estaban yendo… Lo siguiente que vieron fue un vuelo de faldas tras un choque que las dejó sin respiración. Un grito las paralizó por un momento. Y YunHo quiso llevarse a su hermana de allí antes de que provocara más escándalo y problemas.


YunHee se quedó paralizada, una vez más, cuando Jessica con ayuda de su grupo de amigas se levantó chorreando ponche por todas partes. Habían chocado con ella y la había lanzado directamente hacia la gran fuente con líquido rosado.


—Casi que deberíamos salir corriendo en dirección contraria. —susurró mirando hacia Ji Ae.


-Polo Norte -confirmó ella...pero después miró fijamente la escena que acababan de crear en ese mismo momento y no pudo evitar dejar escapar una carcajada, culpa seguramente de la tensión acumulada en los últimos momentos y de una pequeña “victoria” personal al bañar en ponche a la princesita del instituto.


-Pero... pero....¡¿Tu sabes lo que cuesta este vestido?! ¡Más que vuestras dos casas juntas!- dejó escapar Jessica.


-Yo pagaré el vestido- Dejó escapar Leeteuk que apareció alli como un angel salvador.


—¿Te quieres comer la espada? —preguntó YunHee prácticamentea la vez que el ángel de alas blancas.


-Seguro que se ha comido muchas más cosas... lo del tamaño ya... -Ji Ae alzó la mano intentando imaginar el tamaño de la misma, pero al darse cuenta nuevamente de donde estaba, bajó las manos colocándolas a un lado del cuerpo.


-Vamos, señoritas....esto no es necesario, y no es que me moleste el espectáculo, al contrario, pero creo que va a ser mejor que disfrutemos de el en pequeñas dosis -dijo Leeteuk colocándo una mano a cada una en un hombro, y llevándolas hacia donde estaban el resto de chicos. Y a ver quien se atrevía a decirle nada, que además de miembro del Dream Team era un mafioso casi reconocido.


YunHee se dejó guiar, mientras escuchaba los improperios desde donde Jessica y su grupo de amigas se habían quedado. En el trayecto pudo ver a Heechul que alzó su vaso en señal de saludo claramente divertido, la cara de su hermano que indicaba que iba a tener bronca cuando estuvieran a solas… y al alzar la mirada hacia lo alto de la escalera quiso volver a desaparecer: allí estaba Yoochun, con dos chicas, mirándola con una media sonrisa divertida como diciendo “si ya sabía yo que tú lo de femenino…”


Suspiró brevemente con cara de circunstancias y bajó la mirada mientras caminaba como si la estuvieran llevando al matadero: cualquier rastro de adrenalina había desaparecido y en esos momentos el espíritu de Mulán la había abandonado para dejar únicamente a YunHee, la estudiante de instituto que escribía novelas en internet sin que nadie lo supiera y que no le gustaba para nada la fama.


El problema para Ji Ae, dado que su hermano parecía más interesado en aproximar posiciones con sus amigas, era que Lee Min Ho había vuelto a aparecer en el grupo como brota una seta: de la nada. Allí estaba también Siwon, que si no se había santiguado era tan sólo de milagro, y Changmin... que se dividía entre “descojonarse” de la suerte de YunHee y mirar a Lee Min Ho como si quisiera atravesarle.


-Creo que no volveré a meterme con ella- Bromeó Kyuhyun por otra parte dándole un codazo a Minho en tan mala zona, que este se encogió ligeramente de dolor.


-Eres más bruto que ella...-se quejó al final.


Finalmente llegaron hasta donde estaban todos. YunHee quería desaparecer, pero se situó al lado de su mejor amiga. Respiró hondo durante un instante. Al cruzar su mirada con la de Jung Min definitivamente supo que aquella no era su noche: el “vampiro”, como habían terminado por llamarlo, parecía todavía más una criatura de la noche, y cuando sonrió de medio lado casi juró que tenía colmillos.


—Te gustan las entradas triunfales, ¿eh? Creo que agradezco que la última vez no tuvieras una espada a mano. —bromeó el chico haciendo que YunHee se pusiera roja en un segundo.


—Y yo veo que no tienes imaginación… ¿Vampiro? ¿de verdad?... —arqueó las cejas y chasqueó la lengua.


-Por lo menos no ha venido disfrazado de Edward Cullen - murmuró Ji Ae que no se atrevía a levantar la mirada y se estaba aprendiendo casi de memoria como eran los zapatos de marca de Min Ho.


-Bueno... nosotros tenemos que irnos- Dijo Kyuhyun mientras sujetaba a Changmin del brazo, oliéndose que la vena acuario que tenía tan marcada esta- tenemos que cambiarnos para el juego, que empezará dentro de poco,y tenemos que saludar a tu hermano Ji.


-Si, pero si necesitas algo....LO QUE SEA -enfatizó Changmin mirando directamente a Lee Min Ho que se hizo el sueco soportando las risitas de Jae por detrás- me lo dices...¿Eh?


-Claro que si...pero tranquilo...estoy bien... -contestó ella que en ese momento estaba roja como el cangrejo de la sirenita.


Y sin más se fueron andando, el uno empujado por los otros dos, para perderse entre la gente, y ellas se quedaron nuevamente solas ante el peligro.


YunHee se olvidó de Jung Min. La situación estaba claramente tensa y no entendía qué había pasado, pero al mirar a su amiga se dio cuenta de que se había perdido demasiadas cosas. Frunció el ceño ligeramente.


—¿Qué es lo que ha pasado? —preguntó en un susurro a Ji Ae, bajando la voz y acercándose a ella.


-¿Que prefieres saber primero?¿Cuando me raptó Jaejoong, cuando me ha emperifollado, o cuando le he gritado a...a....delante de todo el salón? Claro que luego ha aparecido Changmin a salvarme y todo se ha vuelto más normal -contestó ella en un susurro aprovechando que los chicos se habían puesto a hablar, para contestarla- a ver si empieza el dichoso juego y me puedo esconder en un armario o algo así.


YunHee la escuchó con atención. En un primer momento completamente seria, después pasó a la sorpresa y arqueó las cejas ligeramente mirando hacia donde JaeJoong se encontraba hablando de forma animada con Jung Min, entretenidos mirando cómo Jessica intentaba secarse el vestido. Y finalmente, cuando escuchó lo que había pasado, tras un momento de consternación, no pudo evitar soltar una carcajada.


—Dioses, Ji, no te puedo dejar sola. —comentó YunHee claramente divertida. — Creo que me superas hoy en “meteduras de patas” y sucesos extraños.


-No ha sido culpa mía.... me ha dicho unas cosas horribles... primero quería ligar conmigo porque no sabía que era yo, y luego ha empezado con las clases, con si las chicas sin dinero no merecían la pena y... no he podido contenerme-contestó ella encogiéndose de hombros.


—¿Quieres que le rete a un duelo? Te prometo ser un buen “caballero negro” y evitar que el malvado de turno te haga más daño. —miró a Lee Min Ho y sonrió de medio lado. — Ya no puedo hacer más el ridículo.


-¿Y quien dice que este...hombre...sabe defenderse en un duelo? Seguro que el paga gente para que se peguen por el....


-No,eso ya lo hago yo sin que me paguen- Contestó Leeteuk que parecía de buen humor con todo aquello- me ofendería si no fuera así.


-Tienes buen oido -Contestó Ji Ae sonriéndole, al menos con Leeteuk se encontraba cómoda por muy mafioso que fuera.


Justo en ese momento se encedió la gran pantalla plana que había a un lado del salón y la banda de música volvió a silenciarse por completo y, el profesor de gimnasia, con  su característico gesto duro made in el ejército saltó a hablar.




-Bueno.Queda solo media hora para que comience el juego, así que vamos a anunciar qué personas están en cada equipo. Recordad que tenéis que cambiaros de ropa y después ir a recoger las etiquetas que teneis que poneros.


-¿Tu no sabes quien va con quien?¿No organizabas esto? -Preguntó Siwon a Ji Ae con curiosidad.


-No tengo ni idea- contestó la chica realmente preocupada, solo esperaba ir con su amiga.


-Las agrupaciones de los dos equipos serán por sorteo, sacaré dos nombres cada vez. El primero irá al equipo A, y el segundo irá al equipo B.


YunHee prácticamente estaba de los nervios. Cruzó los dedos con fuerza y atendió a las palabras del profesor que se movió para enseñar la gran urna donde se encontraban los nombres de los alumnos. Quien estaba a su lado era la profesora de Arte, Jung Hye Young, que haría de la mano inocente. Metiendo la mano dentro de la urna sacó las dos primeras papeletas y se las pasó al profesor de gimnasia.


— Bien.. veamos… - comenzó abriéndolas. — En el equipo A Ji Ae, en el equipo B… Lee Min Ho.


-Como la vida misma- exclamó Jaejoong con su típico buen humor.


Pero Ji Ae no estaba segura de que pensar...¿Era mejor estar en el equipo contrario a él para que pudiera fastidiarla libremente, o verse obligados a cooperar? Pero el no dijo nada, simplemente se quedó con la mano en el pomo de la espada.


-Las segundas papeletas- mencionó el profesor- son para Yun Hee en el equipo A y Choi Siwon en el equipo B.


El aire que YunHee estaba conteniendo salió rápidamente y sonrió a Ji Ae. La mirada que cruzaron lo decía todo: Estaban juntas y eso era lo que importaba. Cualquier tipo de cabreo inicial, o molestia, que había podido tener porque le hubiera dejado colgada había desaparecido por completo.


El profesor comenzó a decir los siguientes nombres: Yonghwa en el equipo A, con ellas, mientras que Jessica había terminado en el equipo de Lee Min Ho. Cuando miraron hacia la mirada que las echó indicaba que iba a jugársela bien en esa noche. Que haría todo lo posible porque se acordaran de que nadie se metía con la Princesa sin que hubiera un castigo ejemplar. Se habían enfrentado a la “Realeza”, en apenas unas horas, y eso siempre traía consecuencias que hubieran preferido no conocer.


-Los siguientes serán Kim Hyun Joong y Lee Si Young.


Ji Ae se mordió el labio ante eso, que le molestaba ligeramente vete tu a saber por qué, quizás porque no podría eliminarle y así terminar vengándose, quizás porque soportaba a la chica esa tan poco como soportaba a su amiga Jessica.


-Los siguientes, Leeteuk y Park Jung Min.


En el grupo donde estaban aparecieron las carcajadas. Siempre era así, por alguna razón siempre terminaba uno en un lado, y el otro en el otro....como el día y la noche a pesar de que se llevaban muy bien.


La mirada de Jung Min y de YunHee se cruzaron durante un instante. La sonrisa maliciosa de él hizo que la chica recibiera un escalofrío y se quedara en blanco. Estando a punto de perderse los siguientes que habían salido.


-Kim JaeJoong irá al equipo A y Shin Chamgin al B.


De esta forma se fueron formando los equipos, entre risas en ocasiones, comentarios bromistas. Pronto comenzaron a moverse para salir de la sala aquellos que tenían que cambiarse para poder correr con comodidad. YunHee acompañó a Ji Ae aunque su disfraz era cómodo y en tonos oscuros, perfecto para poder esconderse con comodidad.

—¡En un cuarto de hora todos en el hall! — recordaron por los altavoces.