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sábado, 12 de octubre de 2013

Capitulo 3- Juegos Nocturnos (parte 2)

Justo en ese momento aparecieron Yonghwa y Jonghyun como bomberos preparados para apagar un fuego, o más bien ellas pudieron darse cuenta de que los chicos estaban allí, con el alivio del cambio del tiempo. Sí la traición ya parecía suficientemente mala,el comportamiento de las chicas en ese momento lo era aún más.

Ji Ae les sonrió. A los dos, a su guardaespaldas personal más que a nadie.

-¿Y ahora que?¿Qué tenéis que decir de estas...andrajosas pobres?

-¿Os han dicho eso? -Preguntó Yonghwa más enfadado aún justo al mismo tiempo en que se agachaba para poner la campanita que llevaba en el bolsillo en los cordones de sus playeras, igual que estaba haciendo el resto, mientras las otras se quitaban las propias.

-Eso dijo... -contestó Ji Ae después de haber terminado y haberse puesto en pie.

YunHee sonrió ligeramente e inclinó la cabeza ante los chicos. Cruzó entonces una mirada con Yonghwa para después girar su mirada hacia Jessica. Movió ligeramente el pie para hacer sonar la campanilla y ladeó el rostro.

—Lo siento si te despeinamos, Jess… pero ya sabes, son cosas del juego. —sonrió ampliamente.

En ese momento fue cuando hubo el cambio de tiempo. Una ligera musiquilla apareció para dar inicio y fue cuando el movimiento explotó de repente. YunHee se movió hacia delante con rapidez para intentar sujetar a Jessica.

Ji Ae saltó directamente a por el papel que ella llevaba en la camisa....aprovechando para agarrar las dos cosas, porque después de lo que había dicho, si podía rompérsela, mejor.

Yonghwa se lanzó a su vez a por la traidora de ese grupo, que solo pudo dejar escapar un gritito al no esperarse aquello: que la fuera a eliminar un chico, y que encima el chico fuera de su mismo equipo, pero es que en ese momento los dos de Busan estaban muy enfadados. Jonghyun hizo lo propio con la otra chica, que sí intentó salir corriendo,en vano. Las dos se resistieron, pero en cuestión de unos minutos las dos estaban You’re fire.



YunHee, por su parte, no tuvo tampoco piedad. Realizó rápidamente una llave de judo que inmovilizó uno de los brazos de Jésica, retorciéndoselo hacia un lado, y metió la pierna haciendo que se abriera de piernas en un movimiento brusco.

— ¡Quítaselo Ji Ae!

La chica estaba siendo bastante brusca y Jessica estaba soltando grititos de dolor. Por regla general salvo en el gimnasio YunHee evitaba usar las artes marciales que sabía, y sabía que si Yunho se enteraba de aquello —que se enteraría tal y como era Jessica— le iba a caer una bronca. Sin embargo, el cabreo acumulado durante

Si Jessica no hubiera sido tan esmirriada ella sin duda se hubiera colgado de su espalda, pero en su lugar,en ese momento, se aferró al papel y tiró de él arracándoselo y llevándose con el parte de la camisa que seguramente sería de marca. Una vez lo tenía, lo levantó en las manos dando saltitos.

-¡Wiiiiiiii!

YunHee soltó a Jessica que se frotó la muñeca con una cara de dolor. Miró a YunHee con odio y después a Ji Ae que estaba dando saltitos. Ambas chicas chocaron la manos y sonrieron casi al unísimo.

—Muy bien hecho, el trabajo en equipo. —sonrió mirando a Ji Ae y después, como si nada, pasó por delante de Jessica y de las otras dos chicas para salir al pasillo.

—No es justo… estamos en el mismo equipo.

La megafonía todavía no había dado los nombres de los eliminados. YunHee se mordisqueó el labio inferior en un gesto nervioso y después miró a la chica que había hablado.

—Si no nos hubieras traicionado no te hubiéramos descalificado.

-Además, controla lo que dices... bastante suaves han sido -contestó Yonghwa mientras se quitaba la sudadera negra que tenía y se la colocaba a Ji Ae, no antes de haber cambiado de posición su papel- Ya verás como así no se te ve tanto.

Luego la pellizcó la mejilla y ella no pudo menos que darle un fuerte abrazo, uno de esos que siempre la reconfortaban.

—Igual deberíamos dejarlos solos. —bromeó YunHee mirando a su amiga con Yonghwa.

Tenía que reconocer que aquellos dos siempre le habían parecido una monada juntos. JongHyun la miró por un momento para después volver a mirarla a ella y después arqueó las cejas en un gesto interrogativo, para finalmente curvar los labios en una lenta sonrisa.

—Eso nos dejaría a tí y a mi solos.

—Jessica, Lee Si Hyoung eliminadas. —se escuchó entonces por megafonía. —Y también Yoon Eun Hye.

—Creo que ya hemos hecho nuestro trabajo por aquí. —terminó JongHyun con tranquilidad, antes de girarse para comenzar a andar, acompañado a los pocos segundos por YunHee que ni siquiera se preocupó en mirar a las chicas que se quedaban atrás farfullando de indignación.

-¿Y ahora a dónde vamos? -Preguntó ella a su amiga sin tener en cuenta el comentario que acababa de escuchar,a esas alturas ya estaba acostumbrada a que todo el mundo murmurara sobre los dos.

Ella estaba dispuesta a cumplir órdenes mientras estuviera con ellos, y cuando se quedara solita... a saber lo que ocurriría. Por lo menos había conseguido eliminar a una persona... lo cual ya era mucho teniendo en cuenta el pato mareado que era ella.

-Será mejor que hagamos una ronda a ver a quienes nos encontramos, podemos aprovechar que estamos arriba para ir bajando...tenéis que estar muy atentas -Dijo Yonghwa con tranquilidad. Eran cuatro personas juntas, solo un loco se arriesgaría a no esconderse delante de ellos.

—Me parece buena idea. — dijo YunHee que se detuvo por un momento para mirarlo.

Pronto los cuatro comenzaron con la ronda. Era un trabajo minucioso, pero al menos no se quedaban quietas. Y tenía que reconocer que iba mucho más segura con los dos de Busan. En cada pasillo se dividían. YunHee iba caminando con JongHyun en ese momento, iluminando el interior de las aulas por si encontraban algo.

—Por cierto, menuda entrada la de la fiesta.

—Ni lo menciones… fue cosa de Heechul. —refunfuñó ella mientras hacía un pequeño mohín.

El chico simplemente sonrió de medio lado y después se quedó callado mientras seguían buscando. Desde el escenario la banda había tenido un magnífico espectáculo de lo que había pasado en la fiesta. Y lo cierto es que la aparición con la espada en ristre había sido de lo más divertido. La que parecía tímida. La miró de reojo por un momento mientras se iban acercando a la zona de las escaleras donde habían quedado con Yonghwa y Ji Ae.

-Lee Kwang Soo, eliminado -dijo de pronto la voz de megafonía.

-Uoh... un profesor...es el primer profesor.... -Dejó escapar Ji Ae que se mantenía en todo momento detrás del chico por lo que pudiera pasar, encargándose también de alumbrar a todos los sitios posibles con la linterna que llevaba en la mano.

-Mientras no eliminen a Kook todo irá bien -Dejó escapar Yonghwa que se llevaba especialmente bien con el profesor de educación física.

El grupo siguió con la ronda bajando por las escaleras hacia el siguiente pasillo. El silencio solo era roto por las campanillas en las zapatillas de los cuatro. Un ritmo marcado por cada una de sus pisadas. YunHee apagó la linterna ya que se podía ver bastante bien aunque fuera por las luces de emergencia.  Estaban en el descansillo cuando la megafonía se puso de nuevo en funcionamiento, dando la señal del cambio de tiempo.

Se agacharon para quitarse las campanillas de las zapatillas.

—Y aquí vamos de nuevo. —susurró YunHee apretando los labios con fuerza.

—No te preocupes, ahora vamos juntos.

-Eso...a ver quien se atreve a atacarnos siendo cuatro juntos- Dijo Yonghwa mientras se encargaba de quitarle las campanillas a JiAe, dándoselas después, y quitándose después las suyas.

Ji Ae movió la cabeza de un lado a otro. La tensión del momento, de toda la noche, se le estaba acumulando en el cuello que estaba empezando a dolerle seriamente.

Y pasó el tiempo....

-Empieza la siguiente ronda. En vuestras marcas, listos...ya...

Justo en ese momento se escuchó unos pasos rápidos y fuertes bajando las escaleras, acompañados por el campanilleo aquel que daba tanto miedo. Alguien estaba justo detrás de ellos, alguien a quien no habían visto... Choi MinHo...¿Cómo habían podido pasarle por alto?



-¡Corred!- Exclamó Yonghwa mientras empujaba a las chicas delante de el con cuidado quedándose a la retaguardia por si acaso.

Ji Ae comenzó a correr hacia el primer lugar que encontró, que resultó ser el cuarto del material de educación física que no estaba muy lejos, pero había que atravesar una porción de los terrenos del colegio.

JongHyun tomó la muñeca de YunHee sin mucho cuidado tirando de ella.

—Esto es divertido. — bromeó mientras tiraba de ella aunque la chica en esos momentos corría como si les estuvieran siguiendo todos los perros de Hécate. —Mucho mejor que las partidas en ordenador.

—En esas partidas nadie puede salir herido. —respondió YunHee.

Llegaron a la pequeña edificación como en trompa. Esperaba que no hubiera nadie cerca o aquello se iba a poner bastante mal. Choi MinHo les estaba siguiendo los pasos a más velocidad de lo que YunHee hubiera imaginado.

—Para que después digan de los frikis. —susurró, provocando una risa divertida de su acompañante.

Abrieron la puerta con rapidez y entraron, estando a punto de caerse por la falta de luz y porque había cosas por el suelo de la última clase. JungHyun sujetó a YunHee con fuerza cuando esta estuvo a punto de matarse con un balón de fútbol que se había quedado en mitad del camino.

—Joder, recuérdame que no me vuelva a quejar cuando nos manden recoger.

Ji Ae estaba prácticamente sin respiración después de ese tiempo corriendo, ella no estaba en tan buena forma como sus compañeros y,cuando al fin pudieron  parar, se inclinó un poco hacia delante colocando las manos en las rodillas e intentando tomar aire.

-¿Y ahora qué...?

Miró a unos y a otros. Todos sabían que Minho no era un cualquiera. Podía ser muy friki pero al mismo tiempo era muy bueno en los deportes que, por otra parte, era bastante común que practicara con ellos. Eran todos amigos pero,en ese momento, desde luego no había amigos si estos estaban en el equipo contrario.

Y justo en aquel crítico momento, volvió a sonar el hilo de voz para decir:

-Kim Jong Gook, eliminado.

Y aquello fue como un jarro de agua fría para todos los que estaban en su equipo,y allí presentes. Ji Ae miró a Yonghwa.... como él había dicho mientras el “comandante” estuviera con ellos no pasaría absolutamente nada pero...¿Y ahora qué?¿Y quién había sido el que le había eliminado? Y...lo que era más sorprendente...¿Cómo?

La cara de YunHee lo decía todo: “Maldita sea”. Un escalofrío incluso la recorrió de la cabeza a los pies. En la oscuridad pudo ver el rostro serio de JongHyun que todavía le sujetaba por la muñeca. Aquello no estaba bien. Parecía que todos estaban de acuerdo en algo: estaban completamente jodidos.

Y fue entonces cuando MinHo apareció en el umbral de la puerta, recortado por la luz que venía del exterior. El corazón de la morena latía con rapidez. Esta vez no habría cambio de tiempo que les pudiera ayudar. En un acto instintivo movió la mano hasta sujetar la del chico que tenía a su lado, apretándola con fuerza, como si de esa manera pudiera recibir su fuerza y su aparente saber estar.

Yonghwa miró a su compañero y los dos, tan solo con esa mirada, entendieron perfectamente el plan del otro, que era ni más ni menos que salir corriendo y que MinHo saliera tras ellos para así apartar su atención de las chicas.

Yonghwa sonrió tomando la mano de Ji Ae y apretandola un poco, acariciando el dorso con el pulgar a modo de despedida ya que... si hablaba, su plan saldría a la luz.

JongHyun apretó una vez más la mano de YunHee y después comenzó el plan  a la “desesperada”. Soltó a la chica y se adelantó entonces en dirección a la puerta con Yonghwa caminando justo a su lado. YunHee dudó por un momento sin estar segura de qué era lo que los chicos estaban pensando. Solo fue un segundo y entonces se dio cuenta de lo que estaban intentando.

Se acercó entonces a Ji Ae y observó los movimientos de los chicos. Y entonces fue cuando todo empezó a pasar demasiado deprisa. Yonghwa y JongHyun se lanzaron hacia la puerta tras una nueva mirada entre ellos. El segundo fue el que empujó a MinHo hacia fuera, arriesgándose a que le arrancaran la pegatina con su nombre. MinHo no se esperaba esa salida “a la desesperada” y durante unos segundos se tambaleó.

—¡Vamos! —gritó YunHee tomando a Ji Ae de la muñeca y arrastrándola hacia la puerta.

Ji Ae comenzó a correr en ese mismo momento a pesar de que apenas había conseguido recuperar el aliento y salió corriendo intentando que el sacrificio que acababan hacer los dos chicos por ellas no fuera en balde.


domingo, 26 de mayo de 2013

Capítulo 1.1 -El primer día

El sonido del despertador sonó mucho antes de lo que la figura de la cama hubiera deseado. Se movió hacia un lado con mala cara y se tapó hasta las orejas, como si de esa manera el sonido pudiera ser amortiguado... o quizá desapareciera por obra de gracia divina. Había decidido que no era buena idea poner la canción de ningún grupo que le gustara, porque sino terminaría odiándolo. Tras varios segundos del maldito sonido estridente, una mano fina apareció por fin y giró el móvil consiguiendo de esa manera unos segundos de paz.

Una paz momentánea, porque la puerta se abrió con ímpetu y haciendo casi  más ruido que el de la alarma.

—YunHee. —una voz masculina hizo que la figura de la cama se encogiera por un momento. —Es tiempo de que te levantes si queremos llegar a clase.



—Cinco minutos más. —imploró una fina voz de mujer.

—Levántate o tendré que traer a Taepoong.

Como si tuviera un resorte, la chica se incorporó de golpe en la cama. El cabello revuelto y oscuro caía como una cascada de seda negra hasta más allá de media espalda enmarcando el rostro pálido donde los ojos oscuros estaban más abiertos de lo normal.

—No serías capaz. —acusó mirando a su hermano. —Yunho, dime que no serías capaz de cumplir esa amenaza.

Pero la sonrisa de su hermano le indicó que iba en serio. Suspiró por un momento, contrariada, y se movió para levantarse de la cama mientras que su hermano se apoyaba en el marco de la puerta con los brazos cruzados, mirándola. Un pequeño escalofrío la recorrió cuando posó los pies desnudos en el suelo y se incorporó por fin de la cama.

—Ahora bajo... ya has cumplido tu cometido. —la chica hizo un pequeño mohín. —Ahora déjame sola.

—Qué mal despertar que tienes, ¿eh?

—Yunho... —comenzó ella, pero no le hizo falta continuar.



Su hermano la sonrió de esa manera que sabía que haría latir a mil por hora cualquier corazón femenino y tras indicarla con la mirada que se diera prisa, se movió para cerrar la puerta de la habitación dejándola sola. La chica suspiró por un momento. Adoraba a su hermano mayor, pero todos sabían que sus despertares no eran precisamente los mejores. Menos cuando anticipaban el largo día que iba a tener por delante. Un día largo, aburrido, y que indicaba el inicio de un nuevo curso escolar. Tras un resoplido, comenzó a preparar las cosas y a sí misma.

~*~*~


¿Qué hora era ya? ¿Tercera? ¿cuarta? ¿la hora de la comida? No tenía ni la más remota idea. Solo sabía que para ser el primer día había tenido una mala suerte impresionante. Como cada día desde que hubiera entrado al instituto, había llegado con su hermano. Y como cada día, se habían separado en las puertas. No por nada, no porque fuera él popular y ella alguien que prefería mantenerse en el anonimato, sino porque los dos hermanos eran así. Eran independientes el uno del otro, aunque si se necesitaban eran los primeros en salir en “la defensa del otro”.

Aún recordaba hacía unos años, cuando ella tenía once, que se había metido en una pelea con un grupo de niñas que se habían pasado meses metiéndose con él. Y claro, su honorable hermano era demasiado bueno como para hacer nada. Sin embargo YunHee no lo era. Y utilizó todo lo que su padre, policía, le había enseñado. Se metió en problemas, por supuesto. Tuvo que quedarse castigada durante todas las tardes el resto de curso y disculparse públicamente con el grupo de niñas que habían terminado como si les hubieran metido en un saco con un gato salvaje: destrozadas, despeinadas y con muy pocas ganas de volver a meterse con YunHo.

El problema es que eran estúpidas y decidieron que si habían conseguido la primera vez pasar por las víctimas, podría haber una segunda y una tercera y una cuarta.

Así era como le había llegado la fama de rara, extraña, violenta incluso y de poco fiar. A veces conseguía meterse en más problemas de lo que sería normal en una persona y desde que Ji y ella se conocieran todo había ido a peor. O eso es lo que muchas veces parecía. En realidad era muy tranquila y vivía más metida en su propio mundo que en el resto. A veces se sorprendía que se diera cuenta de algunas cosas cuando ni siquiera prestaba atención.

Su mente siempre estaba llena de ideas para relatos. Es más, pocas personas lo sabían, pero escribía una novela en internet que iba subiendo de forma periódica. Era una de las razones por las que estaba tanto tiempo en el ciber de Ji y tan poco en su casa. En parte era porque así se había acostumbrado a trabajar y porque le gustaba estar rodeada de gente, pero también porque de esa manera podía estar con su mejor amiga.

Una mejor amiga a la que no había visto en todo el día y que llevaba semanas sin verse porque ella y Yunho habían pasado el verano en Mokpo. Resopló por un momento y eso le sirvió una mirada de advertencia de Lee Kwang Soo, su jefe de estudios, que era el que estaba vigilando que cumpliera su castigo.

—Señorita Jung, si tiene algo que decir, dígalo en voz alta.



Tuvo que esforzarse en sonreír y negar, antes de volver a centrarse en lo que tenía entre manos: limpiar uno de los jardines del instituto. El jefe de estudios no era precisamente la persona más querida en el instituto y parecía que tenía algo en contra de ella. A veces sentía que tenía sus ojos puestos en su nuca por si daba algún traspiés.

—Concéntrate, a ver si terminamos esto pronto.

La voz del chico hizo que le mirara y asintiera. Era nuevo, acababa de llegar ese año y se le había tenido que encontrar ella. Era raro como él solo, pero al mismo tiempo atractivo. Demasiado. Tenía una masculinidad inherente en un cuerpo estilizado. Esa belleza casi frágil que en solo algunos de ellos les podría quedar bien. Había sido todo por casualidad. Había llegado a tiempo, claro, Yunho era de esas personas que siempre llegaban pronto a todas partes y que le arrastraba con él, pero YunHee se había despistado y había terminado en ese mismo jardín.

Allí había sido donde se había encontrado con el chico tirado bajo un árbol leyendo. Todo muy normal, sino fuera porque el jefe de estudio había aparecido unos minutos después de que el timbre de la primera clase hubiera sonado. Heechul se hubiera podido salvar, a fin de cuentas era nuevo, pero ella no. Ni siquiera les había dejado tiempo para reaccionar y decir algo. Kwang Soo les había castigado limpiando todo aquello con la excusa de que se habían saltado las clases. Por lo que parecía, el chico tenía fama de problemático, además de raro, y de que lo habían ido echando de distintos institutos de Corea hasta que había terminado en este.

Genial.

Había sido el premio gordo para el jefe de estudios el encontrarlos juntos. Ni que estuvieran haciendo algo malo. YunHee se concentró en tirar otro papel en la bolsa de basura. A veces se preguntaba si la gente comía o se iba allí a pelear tirándose lo que llevaban de casa. Dio una patada a una lata y ésta rebotó rompiendo la tranquilidad.

—Jung. —la voz del jefe de estudios llegó de nuevo hasta ella. —Le recuerdo que está limpiando, no ensuciando todavía más. Si sigue así se va a tener que quedar todas las tardes del resto de la semana.

—Ya veo que le caes genial, ¿eh?

—Oh, cállate. —rezongó ella, concentrándose en lo que estaba haciendo.

Y no vio, claro, la sonrisa divertida del chico que consideraba que aquello era mucho más entretenido en su primer día de clase que el estar pendiente de clases que en realidad le importaban más bien poco. Era del tipo de personas que podría sacar las mejores notas con el mínimo esfuerzo. Lo que le daba un gran tiempo extra para poder hacer lo que quisiera, lo que muchas veces se traducía en meterse en problemas. No entendía del todo lo que había pasado, aunque la forma con la que arremetía el profesor con la chica que compartía el castigo con él le indicaba que era algo que venía de tiempo atrás.

Ni que hubieran estado incendiando papeleras o pintando paredes.

El sol hacía ya tiempo que había pasado su punto central en el cielo cuando Kwang Soo decidió que era tiempo de parar. Además ya no había mucho más que limpiar. Habían dejado el pequeño jardín impoluto. Le gustaba aquello, mostrar el poder que tenía, aunque fuera con pobres estudiantes. Y además aquellos dos eran de los que merecían que tuviera un ojo sobre ellos. Sabía que la aparente paz, solo podía significar que estaban preparando algún problema.

—Bien, ya podéis iros.

El chico y la chica se miraron y después miraron al hombre. Asintieron por un momento y se fueron hacia el lugar donde habían dejado sus cosas. YunHee tendría que ir a la sala que el grupo de baile habían tomado como su punto de referencia a buscar a su hermano. Cuando cogió el teléfono no pudo evitar hacer una mueca.

—Mierda. —susurró. —Hemos perdido toda la mañana, la hora de la comida y prácticamente toda la tarde.

—¿Tanto? —preguntó el chico mientras se colocaba bien la mochila. —A mi se me ha pasado rápido y ha sido bastante entretenido.

—¿Entretenido? —preguntó la morena frunciendo ligeramente el ceño mientras se dirigían hacia la salida. —¿Qué hay de entretenido en recoger basura?

—La compañía.



Y sin más, la dejó con la palabra en la boca mientras se alejaba en dirección contraria a la que ella tenía que tomar. Chasqueó la lengua y se movió en dirección hacia una de las alas del edificio principal. Por la hora seguramente estarían allí todos practicando. A ella le gustaba el ejercicio, más o menos, al menos había estado acostumbrada toda su vida a ello, pero lo de su hermano a veces terminaba siendo obsesión. Podía pasarse horas y horas entrenando hasta que la dichosa coreografía salía perfecta.

Se colocó la mochila al hombro y se encogió por un momento cuando su estómago protestó. Estaba claro que tenía hambre porque ni siquiera habían parado para comer algo rápido. Una vez dentro de los pasillos sus pasos la llevaron hasta una zona donde sabía que algo podría encontrar: al menos un refresco y una bolsa de algo para ir paliando el apetito. Igual conseguía convencer a YunHo para hacer una parada en el bar de enfrente del instituto donde seguramente podría comprar algo para comer o darle largas para poder llamar a Ji y verla.

La echaba de menos. Aquel verano había sido horrible porque solo se habían podido comunicar a base de mensajes por kakao y skype. Algún que otro mail, alguna llamada y poco más. No era lo mismo ni por asomos. Arrugó la nariz delante de la máquina hasta que dio con lo que quería: una bolsa de patatas fritas y un botellín de té helado. No le solían sentar nada bien las bebidas con gas.

Se detuvo para comerlo en unas de las escaleras, abrió el botellín y dio un trago dejándolo a sus pies. Si iba con aquello a donde su hermano seguramente le caería la bronca del siglo por no comer decentemente. Además pasaba de que se enterara que ya el primer día había estado castigada cuando no había hecho nada de nada. Tendría que preguntar a alguien de su curso qué era lo que habían estado haciendo.

—Fantástico. — susurró cuando al intentar abrir la bolsa de patatas a punto estuvo de tirarlas por todas las escaleras al dar el tirón con demasiada fuerza. —Simplemente fantástico.

—Gracias. —comentó alguien y unas piernas largas aparecieron en las escaleras hasta acomodarse a su lado en las escaleras. La chica alzó el rostro y se encontró con Heechul de nuevo.

—¿No te ibas?

—Sí, pero no tenía qué hacer. —tomó el botellín y dio un trago, haciendo una mueca. —¿Siempre tomas esto?

—Sí y es mío. —le contestó arrebatándoselo. —Si no te gusta hay una máquina un poco más allá.

—¿Donde vas? —preguntó el chico ignorando lo que había dicho. —Por aquí no hay mucho que hacer ya a estas horas.

—A recoger a mi hermano en la sala del grupo de baile. —se metió unas patatas en la boca antes de que Heechul pudiera acabar con todas. El chico estaba delgado, pero en lo que le había cogido la bolsa prácticamente se la había terminado. —Y estas también son mías.

—Puff, aburrida, pensaba que ibas a hacer algo interesante. —frunció el ceño y se incorporó de nuevo como un resorte, descolocando a YunHee por completo. —Entonces ya nos vemos mañana. Igual conseguimos tener otro día sin entrar en clases, ¿qué te parece?

—Pero qué...

YunHee observó la espalda del chico alejarse y bufó de nuevo. No estaba bien de la cabeza. Unos minutos más tarde, se detuvo delante de la sala de ensayos donde se encontraba su hermano. Había escuchado su voz y la de más gente, además de la música. Suspiró por un momento y abrió ligeramente la puerta para asomarse en el interior, intentando no molestar mucho.